Hay algo que he estado pensando mucho últimamente… Y es cómo, a medida que nuestros hijos van creciendo… nosotras también vamos cambiando de etapa como mamás.
Pero a veces todo pasa tan rápido, que un día estás en una etapa y cuando vienes a ver, ya estás en otra. Y sin darte cuenta sigues reaccionando, sintiéndote y tomando decisiones como si todavía estuvieras en la etapa anterior. Y eso puede traer cansancio, confusión y hasta culpa.
Un día estás cargando a tu bebé para que se duerma y al otro estás teniendo conversaciones profundas con una preadolescente que ya empieza a formar su identidad. Y en medio de todos esos cambios a veces una se siente un poco perdida. Porque cada etapa trae algo nuevo, algo que nadie te explicó completamente.
Y si soy honesta… hay momentos donde una piensa: “¿Esta etapa es más difícil… o soy yo?”
Con todo esto en el corazón, decidí hacer algo especial. Sentarme a conversar. Con un grupo de amigas, hermanas en la fe, mujeres reales que al igual que yo están viviendo diferentes etapas de la maternidad.
Mamás con infantes…
mamás con pre-adolecentes y adolecentes…
mamás soltando poco a poco…
Y juntas creamos un espacio que se siente como si estuvieras con nosotras tomándote una taza de té o café. Al final de este artículo te comparto el episodio de Para ti mamá para que puedas verlo o escucharlo completo.
Algo que se hizo tan evidente en nuestra conversación fue esto:
- Cada etapa tiene su proceso
- Cada etapa trae consigo sus dificultades
- Pero el llamado… permanece
La Palabra lo dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando sea viejo no se apartará de él.” Proverbios 22:6
El cómo puede cambiar, el ritmo también puede cambiar, incluso hasta las necesidades cambian.
Pero el llamado sigue siendo el mismo, glorificar el nombre de Dios siendo madres.
Ahora una de las cosas que nos dimos cuenta que es lo más difícil de cada etapa (y lo que no siempre se dice) es que hay etapas donde el cansancio es físico. Y hay otras donde el cansancio es emocional. Donde lo difícil no es cargar un bebé, es formar un corazón.
También hay etapas donde lo difícil es soltar. Y ahí es donde más sentimos miedo.
Pero algo que salió en esta conversación fue esto:
Cada etapa tiene una emoción que se repite.
- A veces es agotamiento
- A veces es culpa
- A veces es ansiedad
- A veces es nostalgia
Y muchas veces… nadie te prepara para eso.
Hay cosas que nos hubiera querido escuchar antes:
– Que no siempre te vas a sentir suficiente.
– Que amar no elimina el cansancio.
– Que habrá días donde no sabrás qué hacer.
No estás fallando. Tu carácter también está siendo formado.
A veces pensamos que todo se trata de nuestros hijos. Pero Dios no solo lo esta fumando a ellos
Dios te está formando a ti.
En cada etapa:
- Tu paciencia
- Tu dependencia
- Tu carácter
- Tu fe
Y sí, a veces incómoda, pero también sana. Porque hay cosas que tus hijos sacan de ti que Dios quiere transformar.
Recuerdo como ahora….
Pensamos que somos nosotras enseñando todo el tiempo, pero muchas veces ellos nos enseñan a nosotras.
Nos enseñan:
- A detenernos
- A confiar
- A depender de Dios
- A amar de verdad
Si hoy pudiera sentarme contigo, mirarte a los ojos y abrazarte te diría esto:
Lo estás haciendo mejor de lo que crees.
Dios no se equivocó contigo. Él te escogió para ser la mamá de tus hijos. Y aunque las etapas cambien… tu llamado permanece.
Una invitación para ti
Si eres mamá este episodio es para ti.
- Para acompañarte.
- Para recordarte que no estás sola.
- Para darte esperanza.
Mira el episodio completo aquí:
RECUERDA…
No necesitas tenerlo todo resuelto.
Solo necesitas seguir caminando confiando y sabiendo con certeza que Dios está contigo en cada etapa.